Vacaciones forzosas

Hola a tod@s de nuevo, yo creo que todos los sabéis, el pasado día 12 de agosto, tuve un pequeño percance con la moto, bueno, exactamente no puedo deciros como fue pero la pierna me la destrocé.

En fin, esta es una buena oportunidad para retomar el blog, para contar al mundo, mi experiencia en el hospital, aunque casi todo me habéis escuchado los bien que lo he pasado. ;-) y mi nueva experiencia diaria en casa.

Bueno, pues vamos a ello, el domingo 12, como os he comentado, hubo un pequeño cambio de planes en mi futuro y decidí tomarme unas vacatas pagadas por todos en el hospital.

En el fondo, el hospital es un hotel de 3 estrellas, tienes pensión completa, pena de la sal en la comida y la escasez del desayuno, pero bueno, para ser “degratis” no está nada mal. (Al mal tiempo buena cara…)

Todos los días te mudan la cama, eso ni en un hotel cinco estrellas… y si estás chungo y no te puedes asear, totalmente recomendable hacerlo uno mismo, te asean … Vamos, un lujo. Digo lo de hacerlo uno mismo, porque la gente que te asea, imprime la misma presión de esponja en la pierna que en los polopos, y ya sabemos que con esas cosas, no se juega.

Al final, el tema se me fue un poco de la mano y yo que solo quería unos 11 o 12 días de descanso al final me quedé 19 días, que entre vosotros y yo, se me hizo un poquito largo. ;-)

Os quiero contar un poquito mi experiencia, mis sensaciones, mis alegrías y mis penas, que también las ha habido, vamos, meteros un poco la chapa con lo que he pasado.

Del domingo del ingreso, poco que contar, bueno, si que tengo algo que contar, de los 19 días de hospital, si algo tiene de bueno el Hospital de Basurto es la atención recibida, desde el personal de limpieza, pasando por los celadores, auxiliares, enfermer@s y médicos, la tención ha sido excelente, sólo una pega, el traumatólogo de urgencias, el hijoputa, con el susto que llevaba yo en el cuerpo y con el desconocimiento total de lo que supone ingresar en un hospital, me vino a decir que me quedaba cojo. Yo me veía como el doctor house, con un bastón, un bote de bicodina en el bolsillo y por supuesto, la mala leche, que ya me la había puesto ese matasanos cabrón. ;-).

Gracias a dios, hay mas médicos en el hospital y todos, reconociendo que la fractura era muy complicada, me dijeron que la recuperación tenía muy buena pinta.

Otra cosa que descubrí ese día, el mórfico, debe ser un derivado de morfina, que es mano de santo contra el dolor …, ya sé que parezco un yonki, pero en el hospital, entre calmantes y antibiótico…

El lunes ya me llevaron al pabellón gandarias de traumatología y ahí me tiré 18 días, en dos habitaciones y con cuatro compañeros diferentes.

De mis compañeros, salvo el primero, un viejo gruñón, sólo buenos recuerdos.

En fin, por hoy está bien, mañana me pondré otro ratillo y os contaré la primera semana de mis “vacaciones”.

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