Mi amigo José Luis, un sabio

Tengo un amigo, José Luis, que, cada vez que voy cumpliendo años lo tengo mas claro, es un SABIO. Sin embargo, algunas de sus teorías de sabio, con los años, fallan, eso si, vamos a decir como en la tele, por motivos ajenos a su voluntad y sobretodo, porque tienen tantos años, que los avances tecnológicos que hace años ni se tenían en mente, ahora echan al suelo estas teorías.

Este amigo me decía hace años, hace unos quince, que el prefería vivir en una ciudad, cuanto mas grande mejor, porque cuanto mas grande es la ciudad, menos te enteras de los mangoneos y burradas que cometen los que nos gobiernan.

La conversación venía a raíz de mis expectativas de vivir en una casa en el monte, lejos de la perversidad y frialdad de la ciudad. Yo le contaba que me gustaría tener una pequeña casa en un pueblo lejos de la ciudad, dónde según llegara de trabajar, desconectara del mundo globalizado, con mi pequeña huerta y mi perro, dónde el trato con los pocos vecinos, fuera tranquilo y amistoso. En aquel momento, yo, sólo le veía ventajas a esta posibilidad.

El me contó, que según su experiencia, cuanto mas pequeño es el pueblo, mas posibilidades hay de que, primero, si eres forastero, no te acojan con cercanía sino con rechazo y segundo, de que te enteres de todo lo que a los demás les dejan o les ha dejado hacer en sus parcelas y a ti, te lo niegan repetidamente.

El me contó su caso y me recordó cuando mi familia, tuvo una situación desagradable con el ayuntamiento de un pueblo vizcaíno dónde teníamos un caserío, del que, gracias a Dios, salimos a tiempo y muy bien. Eso si, los sinsabores de aquella experiencia, creo que nos los olvidaremos nunca.

Todo unido, me convenció, y aunque en los mas profundo de mi persona, sigo idealizando la vida que quería cuando tenía veinte años, apuesto por vivir en una ciudad, bueno y dónde mejor que en Bilbao.

Sin embargo, hoy en día y después de muchos años, la información sobre los desmanes de los que nos gobiernan, gracias a periódicos, radios e Internet, están a la orden del día.

Y hoy es el día en el que un pueblito pequeño, dónde te enteres de lo que se quedan los que gobiernan o lo que les dejan hacer a los demás y a ti no, no tienen nada que ver con la pasta y privilegios que se mueven en una gran ciudad.

Hoy, José Luis, te tengo que decir, con todo el cariño del mundo, que preferiría vivir en mi idealizado pueblito, con mi huerta, mi perro ... y por supuesto, con mi querida Estitxu.

Comentarios

Alvaro ha dicho que…
Eso de vivir en un pueblo suena bien, pero creo que echariais mucho de menos Zugasti... :-)

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