Aventuras en el Tour (I)


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Hace diez años, con el comienzo de la participación del equipo euskaltel en el Tour, los cuatro amiguetes locos de la bicicleta nos propusimos ir al Tour a las etapas de pirineos y vivir el ambiente, un año antes, tres de nosotros nos fuimos a ver la etapa dónde se subía por primera vez el Angliru, pero unos San Mateos en Oviedo nos hicieron fracasar en el intento, bueno, llegamos al Cordal, no era tan duro pero lo pasamos muy bien.

Ese año yo me quedé fuera del equipo de Tour por unas oposiciones, pero el año que siguiente, 2002, no falté al evento, nos fuimos a ver tres etapas, la de la Mongie (Tourmalet), la de Plateau de Beille y la del Mont Ventoux.

Os voy a contar un anécdota de la de Mongie, nuestra idea era salir de Bilbao a las 7 de la mañana y para las diez estar aparcando el coche en Sante Marie de Campan y subir a medio puerto de Tourmalet y ver pasar a nuestros txirrindularis.

Salimos tarde, mis dos compis se entretuvieron desayunando. Y cuando llegamos a Bagneres de Bigorre, sobre las doce, a unos diez kilómetros de Sante Marie de Campan, un simpático gendarme, nos invitó a dejar el coche en un parking y seguir a pata hasta dónde quisiéramos.

No me voy a alargar mucho, pero deciros que hay caminos de tierra que circulan paralelos a la carretera durante unos dos kilómetros y por los que burlamos tres controles de los gendarmes. La idea siempre era la misma, salíamos del camino hacia la carretera principal y en cada cruce, un gendarme nos decía, "ye ne compre pan" y "nu, nu, nu, se imposible". Volvíamos sobre nuestros pasos y por otro camino de tierra seguiamos paralelos a la carretera hasta el siguiente cruce.

Os cuento el último, que fue el peor y os juro que yo me meaba de miedo.

Cogimos un cruce y llegamos a la carretera principal, el gendarme se enfadó mucho con nosotros porque no comprendía cómo cojones estábamos nosotros allí después de dos controles. Se le notaba la vena del cuello hinchada, con gestos bruscos nos invitó a aparcar en el parking. Nosotros intentamos lo mismo que en los dos anteriores, cogimos un camino de tierra y lo seguimos. Problema, no tenía final y casi dejamos el coche al descubrirlo. Nos metimos por una callejuela en un pueblo con unos tres metros de ancho y digamos que después de avanzar 30 metros descubrimos que no tenía final.

Hacer esos treinta metros marcha atrás fue una odisea. La cosa es que volvimos al grupo de casas dónde estaba el gendarme de mala ostia y al famoso parking, yo les dije a mis socios que creía que habíamos llegada al final y que si tocaba andar, pues tocaba andar.

Mis dos socios no estaban por la labor de patear y uno de ellos vio que al final del parking había una salida, fuimos hacia ella, nos obligaba a ir otra vez para la carretera principal y ...

Salimos por detrás de un edificio a cinco metros del gendarme de la mala ostia y de dos coches de policía. En ese momento el gendarme estaba hablando con otro coche que intentaba liarla como nosotros lo habíamos intentado.

Fue el momento, mi socio conductor dijo, que, ¿tiramos por la carretera y nos hacemos los despistados?. Yo, dije que no, pero el otro socio dijo, "adelante", Dos contra uno, mi opinión no contó para nada.

Después de aquello nos cruzamos con varios gendarmes, que no nos dijeron absolutamente nada, supongo que asumieron que si habíamos pasado tres controles, debíamos tener permiso para continuar ...

Llegamos hasta Sante Marie de Campan, aparcamos y nos dio el tiempo justo de montar la sombrilla, sacar el txakoli y las viandas y esperar sentados en una campa al lado del mismo pueblo y ver pasar a Igor González de Galdeano con su falmante maillot amarillo.

Resumen, hicimos diez kilómetros que no debíamos hacer en coche, burlamos tres controles de la gendarmería y mi conciencia no estuvo tranquila en aquellos momentos, pero tenemos algo que contar a los nietos. ;-)

Salu2

PD, el mapa es del camino que hicimos y no debiéramos haber hecho.

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