Otto ez dago

Es lo que le decimos desde el viernes a la peque cuando pregunta por Otto.

Hoy he leído una columna en Deia de Estíbaliz Ruiz de Azua, se titula "donde dije digo" y me ha recordado a mi hace siete años.

Desde que volvimos a vivir a Bilbao en 2005, día si y día también recibía en mi correo, como el gerente recibe los datos de producción diarios y las incidencias del día anterior, un resumen diario de todos los perros disponible para adopción de Bizkaia, bueno, de Euskadi. Grandes, pequeños, negros, blancos, ciegos, maltratados, ..., eso si, todos con una cosa en común, abandonados. Informe que me hacía mi señora intentando doblegar mi ferrea posición anti-animales en casa.

Todo esto te ayuda a darte cuenta de la condición miserable de muchos seres humanos, que ponen miles de excusas para abandonar a su suerte a un compañero que lo da todo por tí sin pedir nada a cambio. Y también te ayuda a darte cuenta de los mínimos recursos que aporta la administración para gestionar y evitar esto y el tiempo y el dinero que, sin ninguna recompensa, dan los voluntarios de las protectoras de animales.

La noche de San Juan, con el amigo Pavel, de jueves cervecero, caí, quizá después de los efluvios alcohólicos, ;-) y le dije a mi señora que me había gustado Tom, un setter inglés. Tenía su aquel el tema, el citado Tom era, al menos en foto, clavado al perro que tenía mi padre cuando yo era un infante. Evidentemente, ni era el mismo ni serían parientes, si este Tom estaba en la perrera, su desgracia y su delito era no ser buen perro cazador.

El viernes, a primera hora, recibí un correo de mi mujer y me mandó una foto de un nuevo inquilino de la perrera, Tasio, un schnauzer mini, bueno, eso había que imaginarlo, pero si es cierto que días antes, me enseñó una foto de una perrita de parecidas características que después de un buen lavado y corte de pelo, efectivamente era un schnauzer mini. Yo quería al Tom, pero si que es cierto que en nuestro minipiso cuadraba mejor Tasio que Tom.

Un sábado al mediodía, después de trabajar, cogimos el coche y bajo las palabras mágicas de "sólo mirar" y otras tranquilizadoras de "sólo venimos a mirar y estar un rato con él, si nos gusta, esperamos" tras contactar una cita con Shiva, nos presentamos en la perrera de Santurtzi.



Según llegamos, a través del vallado, vimos una bola de pelo gris, a su bola, pasando de todos y en ese momento, pasaron unos pitbulls, seguramente decomisos de peleas de perros, y ni corto ni perezoso, se puso a rascarles el suelo como diciendo, "tíos, no me duraís un asalto". Mis primeras palabras fueron, "¿es eso?". Ese mismo día aparecimos en Bilbao con Otto.



Después, siete años largos, con el "pitufo gruñón" en casa, llenos de mil y una anécdotas y con un balance enormemente positivo y muy recomendable, incluso pasando el mal rato que tuvimos que pasar el jueves y el viernes, el jueves por la decisión y el viernes por el adiós.

Su energía se fue agotando desde el verano, ecografías, radiografías, decenas de analíticas no decían nada pero su pila iba marcando reserva y estas dos últimas semanas fueron muy malas, pese a saberlo y a autoengañarnos, no había otra solución, seguir sufriendo mucho dolor o descansar,  y creo que el viernes descansó, descansó mucho. Se fue como vino, dónde Bego, quién nos lo cogió haciéndonos un enorme favor tras venir de la perrera y le dió un baño y dónde le dejamos durmiendo, como dice la peque, "Otto está a lolo, beti bezala".

No sé si habrá otro Otto, para la peque no hay txakurras ni guauguaus, sólo Ottos, seguramente Tutto vuelva caer, ;-), pero seguro al 100% que como el original, ninguno.

Que duro ha sido escribir esto.

Salu2

Comentarios

Pelutxa ha dicho que…
Ene! Qué duro ha tenido que ser escribirlo y qué duro leerlo... Cómo le echamos de menos. Agur Otto. Como decía Tutto, "ninguno como tú"
Tutto ha dicho que…
@pelutxa, duro, duro, duro, ...

Salu2

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